domingo, 4 de septiembre de 2011

Pasar la Página


Pasar la página 
FRANCISCO A. GIMÉNEZ LÓPEZ


La actitud mostrada por José Mourinho en el encuentro de Supercopa de España jugado contra el rival por excelencia del cuadro de la capital Española en lo que a futbol mayormente se refiere, cumplió el objetivo que este (Mou) siempre se ha trazado, el revuelo fue suficientemente reseñado por la prensa mundial.
Se emplearon cantidades inusitadas del trabajo de horas hombre en Radio, Prensa y Televisión para describir lo que todos vimos, oímos y concluimos de acuerdo a nuestra formación moral y ciudadana; pero dado el grado de fanatismo existente en cada uno de nosotros, simples mortales pero con balanzas inclinadas a favor o en contra de uno de estos clubes, clubes inmensos, deseables, soñados, para muchos de nosotros inalcanzables, clubes que debido a su trayectoria han escrito historia, historia esta bien ganada, a pulso, con deseos, sacrificio y mucho afán por ser mejores cada vez, pero simplemente la balanza la inclinamos o torcemos hacia los intereses particulares de nuestro corazón que asume que somos los buenos y el contrario los malos de la partida.
Cuando los organismos encargados hacer cumplir las reglas, sin importar los intereses sesgados de uno u otro participante, concluye en un escandaloso, aquí no ha pasado nada, es cuando nos damos cuenta que siempre se puede mejorar, no solo sistemas de juego, sino en calidad de personas, dirigentes y dirigidos para darle a este juego, pasión de muchos, la verdadera esencia de formación que anhelamos como conducta de vida.


HECHO 
          Si observamos a los clubes como empresas generadoras de divisas, divisas estas importantes para dirigentes, jugadores, empleados, técnicos y un sinfín de personas dependientes de ella, este tipo de escándalos favorecen, pues generan entradas extras, venden, dan publicidad gratuita, estimulan la rivalidad que se traduce en ventas y por consiguiente mantienen el presupuesto de los clubes. Ahora me pregunto ¿pagarle a Mourinho el dineral que gana por campaña no incluye que desate este tipo de pasión enervada entre sus fanáticos o sus detractores?, no sería aburrido que un clásico Barza – Real no despertara ningún tipo de interés en la fanaticada, sabiendo que estos clubes tienen seguidores en todo el mundo. Yo me respondo de la siguiente manera, cada organización tiene formas y maneras, todos hemos observado como cada uno de estos clubes sopesan su actuación de cara a su fanaticada, ahora por el bien del espectáculo, esperemos que mejore la forma de generar publicidad y que esta sea positiva por el bienestar en la formación de los niños que son quienes tienen un especial interés en este bello deporte.
CONCLUCIÓN
          Entendiendo que si los organismos encargados no tienen el suficiente temple para castigar este tipo de acciones, comenzamos a ver el principio del fin del espectáculo, estos deben ejemplarizar a los actores en consecuencia por sus acciones, los clubes no prestarse a conseguir publicidad gratuita por un feo incidente después de un espectáculo peleado a sangre y fuego y que debe culminar con deferencia y honor tanto al caído como al vencedor para poder así Pasar la página.

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